Desde hace 20 años se viene implementando en nuestro país un sistema que no ha solucionado los problemas sociales del país. Alberto Fujimori, un improvisado político con conciencia mafiosa aplicó el liberalismo chileno como modelo en nuestro país, lo continuó Toledo, político mediocre pero oportunista, no hizo nada por fijar metas y regularlo hoy, para desgracia de nuestro pueblo, conduce con la misma orientación y en forma desastrosa el aprista García Pérez, pero aplicando un populismo rampante, cuya expresión es poner caños de agua, postes de luz, construir escuelitas, postas de salud, pintar fachadas y construir carreteritas intrascendentes para el desarrollo del país, dan votos y se llama populismo. Otra actividad es la de casi obsequiar nuestros recursos o concesionar todo a capitales transnacionales con el cuento de la inversión para el crecimiento.
La verdad es que no hay tal crecimiento, veamos algo, si la población crece a un ritmo de 2.5% y el PBI crece al 1% (Producto Bruto Interno) demuestra en forma clara que no hay tal crecimiento. Se suma la falta de empleo, 300 mil peruanos viajan al exterior todos los años en busca de trabajo, la miseria y el subdesarrollo se encuentra en todo el país, 4.5 millones de ciudadanos todos los días deambulan en los mercados buscando algo para comer, 10 millones perciben S/. 3 soles diarios, mientras 3 millones tienen un ingreso diario de S/.130 soles ¿de qué desarrollo habla García? El desarrollo no se mide repartiendo lo poco que tenemos, menos regalando 100 soles o dando un vaso de leche a los niños, se aprecia con el incremento de la producción, el desarrollo de la tecnología y fundamentalmente cuando el pueblo siente bienestar social. Es triste y lamentable que en 20 años de liberalismo el Perú no tenga industria, no producimos ni un alfiler, solo producimos minerales desde hace 500 años y alimentos para el consumo nacional con materia prima importada. En tecnología e industria peleamos la cola en el mundo gracias a los gobernantes y al liberalismo arcaico sin metas, ni objetivos, ni regulación. Lo que si lideramos en el mundo es la corrupción, políticos indeseables y entreguistas. No obstante esa realidad, con un cinismo insuperable García Pérez continúa vociferando que el Perú lidera el crecimiento económico de América, negando ese derecho a Brasil, Bolivia, Venezuela, Ecuador con un crecimiento mayor en beneficio de sus pueblos.
El liberalismo impuesto en nuestro país no tiene parangón en el mundo por su brutalidad y entreguismo. Japón, Korea, Hon Kong, Taiwán, Singapur son países que han desarrollado con ese sistema pero tuvieron metas y pusieron marcos reguladores para proteger la sociedad, planificaron objetivos y solucionaron problemas internos. El lema de David Ricardo “dejar hacer, dejar pasar” no fue considerado por ningún de estos países, siempre lo consideraron que eso fue para el siglo XVIII no para el siglo XX ni XXI solo por la incapacidad de los gobernantes en el Perú ha cobrado vigencia me refiero a Fujimori, Toledo y García.
En 1990 se aplicó brutalmente el liberalismo, se impuso una legislación laboral indigna, se despidieron 200 mil trabajadores, los sueldos y salarios fueron de subsistencia, el trabajador no tuvo protección de ningún tipo. Antes que asumiera el japonés el gobierno un obrero o empleado durante 30 años medianamente se realizaban, a los 65 años tenía su casa y algunos hijos profesionales, hoy dentro del liberalismo a esa misma edad “están pateando latas” y otros tienen que seguir trabajando solo para comer con hijos que trabajan durante 14 horas diarias sin vacaciones, sin futuro, sin jubilación, si eso no es un sistema brutal, ¿Qué es?.
Al margen del entreguismo descarado de los gobernantes, en el liberalismo implantado en nuestro país las reguladoras brillan por su ausencia, no hay quien defienda a la sociedad de la voracidad de los monopolios, de las transnacionales, de la banca, del comercio. Solo hay en los servicios pero no sirven para nada, no regulan nada, solo son entes decorativos y burocráticos donde colocan personal vinculado a la plutocracia o al favor político. La ineficiencia surge con la legislación que les da origen, puede afirmarse que nacieron inocuas, no pueden regular, es necesario dotarlas de un marco legal mucho más efectivo e independiente de los sectores regulados. Por otro lado no hay en sectores que son de mucha importancia para la sociedad como la banca, las inversiones, el consumo, la publicidad, la educación, etc. Actualmente en los sectores populares se venden productos alimenticios de dudosa calidad, quienes los vende solo son noticia del momento cuando los agarran, luego vuelven a las andadas libres de polvo y paja. La publicidad en nuestro medio es tan influyente y dañina pero a los gobiernos locales y nacional no les preocupa en absoluto, por ejemplo los detergentes, los lácteos, los aceites, etc. utilizan niños para engatusar a la gente, las cervezas publicitan un mundo de diversión y lujuria. Las agencias de publicidad son capaces de ofertar mierda bien empaquetada y nadie les dice nada. Al ciudadano común y corriente no lo protege ninguna ley, prácticamente al gobierno le importa un comino si le dan rata por cuy. Esto se debe a que como no tiene escrúpulos para aplicar su política el productor sigue su ejemplo sin control.
Como se puede apreciar el sistema liberal impuesto en nuestro país solo ha servido para el enriquecimiento y crecimiento de unos cuantos y solo ha servido para empobrecer a la mayoría de peruanos. El liberalismo en 20 años de vigencia no ha solucionado ni uno solo de los problemas sociales y la forma como lo han aplicado demuestra que en 20 años solo ha sido un reino para la estupidez política.
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